Laboral
Plazos para demandar tras un despido: lo que conviene saber
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La prescripción es de las pocas figuras del derecho laboral que operan contra el trabajador con la misma fuerza con que el resto del sistema lo protege. Dejar pasar el plazo no admite matices: la acción se pierde.
El plazo para impugnar el despido
La acción para reclamar la reinstalación o la indemnización por despido injustificado prescribe en dos meses. Es un plazo notablemente breve comparado con el de otras acciones laborales, y esa brevedad es intencional: busca que la situación jurídica de la relación de trabajo se defina pronto.
Desde cuándo corre
El plazo empieza el día siguiente a aquel en que se produjo la separación. Cuando el despido fue verbal y no hay constancia, la fecha suele acreditarse por otros medios: el último día laborado según los registros de asistencia, el último pago recibido, o los testimonios de compañeros.
Otros plazos que conviene distinguir
No todas las acciones laborales comparten el mismo plazo, y confundirlos es un error caro:
- Un año para reclamar el pago de salarios, vacaciones, prima vacacional y aguinaldo.
- Un mes para que el patrón ejerza la acción de rescisión por causa imputable al trabajador.
- Dos años para las acciones derivadas de riesgos de trabajo o de la muerte del trabajador.
Qué interrumpe la prescripción
El plazo no siempre corre de forma continua. Se interrumpe, entre otros supuestos, por la presentación de la demanda ante la autoridad competente, aunque sea ante una que después resulte incompetente, y por el reconocimiento expreso o tácito que el patrón haga del derecho reclamado.
La conciliación prejudicial merece atención especial: al ser un requisito previo a la vía jurisdiccional en la mayoría de los conflictos individuales, el tiempo que consume no puede correr en contra del trabajador. Conviene conservar la constancia de que se solicitó, con su fecha.
Por qué importa actuar pronto
Más allá del plazo, hay una razón práctica para no dejar pasar el tiempo: la prueba se degrada. Los testigos cambian de trabajo y se vuelven difíciles de localizar, los registros de asistencia se archivan, y la memoria sobre fechas y conversaciones concretas se difumina. Una demanda presentada al mes del despido casi siempre está mejor sustentada que la misma demanda presentada al mes y medio.

Si tienes dudas sobre si tu caso ya prescribió, la respuesta rara vez es evidente sin revisar los documentos. Vale la pena consultarlo antes de asumir que se perdió la acción.
Sobre el autor
Henry Giovanni Sánchez Solis ✓ Cédula verificada