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La IA como barco en el océano de precedentes en México

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SCJN y su sistema de precedentes

El precedente judicial siempre ha tenido un problema práctico: no basta con que exista. Hay que encontrarlo entre miles de sentencias y saber cuándo aplica.

Contenido del artículo (3)


El precedente judicial siempre ha tenido un problema práctico: no basta con que exista. Hay que encontrarlo, entenderlo y saber cuándo realmente sirve para un caso.

En un universo de aproximadamente 311,600 tesis, más de 110,000 sentencias de la Suprema Corte y millones de resoluciones emitidas por tribunales colegiados y juzgados de distrito, el reto no es menor. La información existe, pero está fragmentada, dispersa y, con frecuencia, enterrada bajo miles de resultados.

Durante años, la investigación jurídica se ha apoyado en palabras clave, rubros y búsquedas cada vez más específicas. Es una técnica útil, pero limitada: una balsa para navegar un océano que no deja de crecer.

La inteligencia artificial promete algo más que un motor de búsqueda más rápido. Puede transformar la manera en que encontramos, relacionamos y utilizamos los precedentes para construir argumentos. También para saber qué partes son relevantes, qué parte de la sentencia tiene votación que lo hace vinculante y de antemano si puede (o no) ser aplicable al caso que estamos estudiando.

Buscar palabras no es comprender decisiones

Una búsqueda tradicional responde preguntas como: “¿Qué tesis contienen este concepto?”. Una herramienta jurídica basada en inteligencia artificial debería permitirnos formular preguntas más profundas:

  • ¿Qué problema jurídico resolvió realmente el tribunal?
  • ¿Qué hechos fueron determinantes?
  • ¿Qué norma interpretó?
  • ¿Cuál fue la razón central de la decisión?
  • ¿Qué argumentos fueron secundarios?
  • ¿Existen criterios posteriores que desarrollen, distingan o contradigan esa resolución?
  • ¿Qué precedentes fortalecen —o debilitan— mi postura?

Esta diferencia es fundamental. Dos sentencias pueden utilizar palabras distintas y resolver el mismo problema jurídico. También pueden emplear términos idénticos y llegar a conclusiones incompatibles porque los hechos relevantes no son los mismos. La búsqueda literal difícilmente captura esas relaciones; el análisis contextual sí puede hacerlo.

La IA como herramienta para contrastar, no sólo confirmar

Una de las aplicaciones más valiosas de la inteligencia artificial no consiste en encontrar resoluciones favorables, sino en descubrir aquellas que ponen a prueba nuestra teoría del caso.

Una buena investigación no debería producir únicamente una lista de precedentes que confirman lo que el abogado ya piensa. También tendría que identificar excepciones, cambios de criterio, diferencias fácticas y argumentos contrarios. En otras palabras, la IA puede funcionar como una contraparte crítica: una herramienta para anticipar objeciones antes de que las formule el juez o la parte contraria.

Esto cambia el objetivo de la investigación. Ya no se trata de acumular citas, sino de construir un mapa: qué criterios dominan, cómo evolucionaron, dónde existen tensiones y qué hechos permiten aplicar o distinguir cada precedente.

Más profundidad, no menos criterio

La IA no debe sustituir la lectura de las sentencias ni el juicio profesional del abogado. Sus respuestas pueden ser incompletas, simplificar razonamientos o incluso atribuir a una resolución algo que nunca sostuvo. Por eso, toda conclusión debe conducir a la fuente original y ser verificada.

Su verdadero valor está en reducir el tiempo dedicado a localizar documentos y aumentar el tiempo disponible para comprenderlos. No leer menos, sino leer mejor. No delegar el criterio, sino contar con mejores elementos para ejercerlo.

La próxima frontera de la tecnología jurídica no será una caja que “resuelva casos”. Será una infraestructura que permita conectar hechos, normas, argumentos y precedentes con una profundidad que antes exigía muchas horas de trabajo.

En Lexinit queremos seguir explorando esa frontera: no sólo qué puede hacer la inteligencia artificial por el Derecho, sino qué debemos exigirle para que fortalezca —y no debilite— la práctica jurídica.

Este es apenas el comienzo de la conversación. 

Sobre el autor

José Vladimir Duarte Yajimovich

Abogado, especialista en derecho constitucional, precedente judicial e inteligencia artificial

Trabajé más de 9 años en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, primero en la Ponencia del Ministro en retiro Javier Laynez Potisek haciendo dictámenes de asuntos y proyectos de sentencia, y posteriormente en la Dirección General de la Coordinación de Compilación y Sistematización de Tesis, en donde me tocó ser Director de Registro y Seguimiento de Precedentes Obligatorios. Esto me permitió estar tanto en el proceso de creacion de precedentes constitucionales como en la sistematización de éstos con herramientas de inteligencia artificial.